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Oraciones para limpiar el KARMA

Los Salmos son un a colección de alabanzas, DECRETOS y súplicas al Creador, en su mayoría hechas por El Rey David, los hijos de Kóraj y Moisés. Hemos rescatado la traducción más fiel en cuanto a ideas y palabras de su idioma original al español, para que puedas utilizarlas.

IMPORTANTE: La mejor hora para recitar los salmos es durante la luz del día o pocas horas antes del amanecer, después de haberse lavado las manos. Los nombres de DIOS aquí expresados son sagrados y no deben de ser mencionados fuera de las oraciones

Cuando tienes un problema recurrente en un área de tu vida, es probable que te venga de vidas pasadas. Un primer remedio es la recitación de estos 10 salmos en el orden en que se te presentan aquí. 

A diferencia de las otras secciones de oración, en la que puedes escoger la oración que desees, en esta sección DEBES LEER ESTOS 10 SALMOS DE CORRIDO MIENTRAS PIENSAS EN LA SITUACIÓN QUE DESEAS CAMBIAR. ES MUY IMPORTANTE TANTO EL ORDEN COMO LEER LOS 10 SALMOS DE CORRIDO.

1° Salmo 16

Salmo apreciado como el oro, por David: Guárdame, Dios, pues he depositado mi confianza en Ti. Tú, [mi propia alma,] has dicho a Dios: "Tú eres mi Amo; no recae sobre Ti concederme bien [pues no soy merecedor]". [Mas es en aras] de las personas santas que yacen en la tierra y de los poderosos [en el temor a Dios]; todos mis deseos se cumplen [por el mérito de ellos]. Aquellos que se apresuran en pos de otros [dioses], sus aflicciones han de aumentar; no he de ofrecer [como ellos] sus sacrificios de sangre, ni he de pronunciar sus nombres sobre mis labios. Adonái es mi porción asignada y mi parte; Tú guías mi destino. Porciones han recaído sobre mí en lugares placenteros; en verdad, una hermosa herencia es la mía. Bendigo a Adonái que me ha dado consejo; incluso por las noches mi intelecto me reprende. He puesto a Adonái delante de mí en todo momento; porque Él está a mi diestra, no he de tropezar. Por ello, mi corazón se alegra y mi alma se alboroza; mi carne, también, descansa segura. Pues Tú no abandonarás mi alma al infierno; no permitirás que Tus piadosos vean el purgatorio. Hazme conocer la senda de la vida, para que yo pueda saciarme con el júbilo de Tu presencia, con el deleite de Tu diestra para siempre.

2° Salmo 32

Por David, una enseñanza: Dichoso aquel cuya transgresión es perdonada, cuyo pecado cubierto. Dichoso el hombre a quien Adonái no le considera iniquidad y en cuyo espíritu no existe engaño. Cuando mantuve silencio, mis huesos se desvanecían por mi gemido angustioso todo el día. Pues día y noche Tu mano pesaba sobre mí, mi verdor se transformó por la sequedad del verano, para siempre. Mi pecado Te di a conocer, no cubrí mi transgresión. Dije: "Confesaré mis iniquidades a Adonái", mas Tú perdonaste mi pecado perverso. Por eso, que todo devoto rece a Ti, en un momento más accesible, que las poderosas aguas del diluvio no lo alcancen. Tú eres un refugio para mí; protégeme de la aflicción; rodéame por siempre de cánticos de salvación. Yo te haré sabio y te iluminaré en la senda ésta por la que marcharás; te aconsejaré con mi ojo. No seáis incomprensivos como un caballo o una mula, frenados con cabestro y brida cuando se los engalana para mantenerlos apartados de ti. Protégenos de las malas acciones y de los malos momentos que podrían sobrevenir en el mundo. Mas aquel que confía en Adonái, estará rodeado de bondad. Alégrense en Adonái y regocíjense, los justos y llénense de alegría todos los rectos de corazón.

3° Salmo 41

Para el Director del Coro, un Salmo de David. Dichoso aquel que cuida sabiamente del menesteroso. [Por lo tanto,] en el día de calamidad, Adonái lo salvará. Adonái lo preservará y mantendrá vivo; dichoso será en la tierra, Él no lo entregará a merced de sus adversarios. Adonái lo fortalecerá en el lecho de enfermedad; todas sus dolencias se convertirán [para bien] durante su enfermedad. En cuanto a mí, dije: "¡Adonái, apiádate de mí! ¡Cura mi alma, pese a que pequé contra Ti!" Mis adversarios hablan mal de mí, ellos dicen: "¿Cuándo morirá, y su nombre perecerá?" Si [uno de ellos] viene a verme, habla [conmigo] hipocresía. En su corazón reúne información maliciosa; al salir, ¡entonces habla mal de mí! Todos mis enemigos murmuran en conjunto acerca de mí, en mi contra, maquinan hacerme daño. Dicen: "¡El resultado de su malicia se derrama en su interior! Una vez que cayó enfermo, ¡que no se levante más!" Incluso mi aliado en quien confié, que come de mi pan, hizo abundar en mi contra a los acechadores. Mas Tú, Adonái, ¡apiádate de mí y álzame [de mi enfermedad]! Entonces les retribuiré [su merecido a mis enemigos]. Con esto sabré que Te satisfaces conmigo, que [no permitirás que] mi adversario cante victoria sobre mí. En cuanto a mí en la integridad, me sostuviste Tú y me alzaste y en salud me erguiste ante Ti para siempre. Bendito sea Adonái, el Dios de Israel, desde [la creación de] el mundo hasta [las generaciones de] el Mundo [Venidero]. ¡Amén y Amén!

4° Salmo 42

Para el Director del Coro, un salmo apreciado como el oro, por los hijos de Kóraj: Como un venado suplica por las fuentes de agua, así suplica mi alma por Ti, Dios. Mi alma está sedienta de Dios, Dios vivo. ¿Cuándo vendré y me presentaré ante Dios? Mis lágrimas fueron mi sustento, día y noche, pues ellos se burlaron de mí todo el día: "¿Dónde está tu Dios?" Esto recuerdo y se derramo mi alma dentro de mí, cuando pasé con la multitud, marchando cautelosamente con ella hasta la Casa de Dios, con cántico alegre y gratitud, una multitud celebrante. ¿Por qué estás deprimida, alma mía, y por qué ansías por mí? ¡Espera a Dios! Pues aún Le agradeceré por las salvaciones de Su Presencia. Dios mío, dentro mí mi alma está deprimida, porque Te recuerdo — desde la tierra del Jordán, y los picos del Jermón, del Monte Mitzor. De un abismo a otro abismo claman al bramido de Tus torrentes; todas Tus olas y ondas pasaron sobre mí. De día Adonái ordena Su bondad, y en la noche Su canción está conmigo, una plegaria al Dios de mi vida. Diré a Dios: "Mi Roca, ¿por qué me olvidaste? ¿Por qué debo caminar en tristeza por causa de la opresión de mis adversarios?" Como una espada en mis huesos son los insultos de mis atormentadores cuando ellos me injurian todo el día: "¿Dónde está tu Dios?" ¿Por qué estás deprimida, alma mía, y por qué ansías por mí? ¡Espera a Dios! Pues aún Le agradeceré por mi salvación y por ser la luz de mi semblante y mi Dios.

5° Salmo 59

Para el Director del Coro, una súplica para ser salvado de la destrucción, por David, un Salmo apreciado como el oro, cuando Shaúl envió [hombres] para vigilar la casa [de David,] para [capturarlo y] matarlo: Rescátame, Dios mío, de mis enemigos; levántame por encima de quienes se alzan contra mí. Sálvame de los malhechores, de hombres sanguinarios líbrame. Pues mira, ellos acechan por mi alma, poderosos se reúnen contra mí, no a causa de mi pecado ni de mi transgresión, Adonái. Sin iniquidad [de mi parte,] corren y se preparan. ¡Despierta hacia mí y mira! Y Tú, Adonái Dios de los ejércitos, Dios de Israel, despierta para recordar a todas las naciones; no concedas favor a ninguno de los inicuos traidores, jamás. Regresan hacia el atardecer, aúllan como el perro y merodean por la ciudad. He aquí que expresan con sus bocas, espadas hay en sus labios, pues [dicen:] "¿Quién oye?" Pero Tú, Adonái, Te ríes de [lo que dicen] ellos; Te mofas [ellos como] de todas las naciones. [A causa de] su poderío, a Ti aguardo, Dios es mi fortaleza. El Dios de mi bondad me adelantará [mi necesidad]; Dios me mostrará [la caída] de mis enemigos vigilantes. No los mates, no sea que mi nación olvide; condúcelos con Tu poder y empobrécelos — ¡Oh Escudo nuestro, mi Amo! — [por] el pecado de su boca, la palabra de sus labios; que los atrape su arrogancia. [La gente] hablará a la vista de su deterioro y maldito estado. Consúmelos en furia, consúmelos y no estarán más; y sabrán que Dios gobierna en Jacob, hasta los confines de la tierra, eternamente. Regresarán hacia el atardecer, aúllan como el perro y merodean por la ciudad. Vagarán para [buscar qué] comer; cuando no se saciarán, gemirán. En cuanto a mí, cantaré de Su poder, y cantaré alegremente de Tu bondad hacia la mañana, has sido una fortaleza para mí, un refugio el día de mi angustia. [Tú eres] mi fuerza, a Ti cantaré, pues Dios es mi protección, el Dios de mi bondad.

6° Salmo 77

Para el Director del Coro, sobre Yedutún, por Asaf, un Salmo: [Alzo] mi voz a Dios y clamo; [alzo] mi voz a Dios y Él me escuchará. En el día de mi angustia busqué a mi Señor. Mi herida supura de noche y no disminuye; mi alma se niega a ser consolada. Recuerdo a Dios y gimo; hablo, y mi espíritu se desvanece eternamente. Tú sostuviste mis párpados; estoy quebrado, no puedo hablar. Pienso en días pasados, en años de antaño. Durante la noche evoco mi música, medito con mi corazón y mi espíritu busca: ¿Es para la eternidad que mi Señor [me] abandona, para jamás ser apaciguado? ¿Ha cesado Su bondad para siempre? ¿Ha sellado Él el decreto para todas las generaciones? ¿Ha olvidado Dios la misericordia? ¿Ha retenido Él, en Su furor, la compasión para siempre? Dije: "Es para aterrorizarme que la diestra del Altísimo cambia". Recuerdo los actos de Dios, cuando recuerdo Tus maravillas de hace muchos años. Medito sobre todas Tus obras, y hablo de Tus actos. ¡Dios Tu camino es en santidad!; ¿qué deidad es tan grande como Dios? Tú eres el Dios que hace portentos; haces conocido Tu poderío entre las naciones. Redimiste a Tu pueblo con un brazo poderoso, los hijos de Jacob y José (el soñador) eternamente. Las aguas Te vieron, Dios, las aguas Te vieron y temblaron; hasta las profundidades temblaron. Las nubes fluyeron agua, los cielos resonaron, incluso Tus flechas volaron. El sonido de Tu trueno estuvo en el viento arrollador; el relámpago iluminó el mundo; la tierra tembló y vibró. Tu camino estuvo por el mar, Tu senda por las aguas poderosas; y Tus pasos no fueron conocidos. Condujiste a Tu pueblo como un rebaño, a manos de Moisés y su hermano Aharón.

7° Salmo 90

Una plegaria de Moshé, el varón de Dios: Adonái, Tú has sido un refugio para nosotros en cada generación. Antes de que las montañas fueran hechas nacer, antes de que Tú crearas la tierra y el mundo — por siempre jamás Tú eres el Dios Todopoderoso. Tú reduces al hombre quebrantado, y dices: "Retornad, hijos del hombre". En efecto, un millar de años son ante Tus ojos como el día de ayer que ha pasado, como una vigilia de la noche. La corriente de su vida es apenas como un sueño; por la mañana son cual hierba que brota nuevamente. Por la mañana florece y brota nuevamente; por la tarde se marchita y se seca. Pues con Tu enojo somos consumidos, y con Tu ira somos destruidos. Tú has puesto nuestras iniquidades ante Ti, nuestros pecados ocultos ante la luz de Tu rostro. Pues todos nuestros días se han desvanecido en Tu ira; nosotros ocasionamos que nuestros años pasen como un sonido fugaz. Los años de nuestra vida suman setenta, si con mucho vigor ochenta; en su mayoría son sólo afán y futilidad; pasando rápidamente y yéndose en vuelo. ¿Quién puede conocer la intensidad de Tu enojo? Tu ira es proporcional al temor de uno a Ti. Enséñanos, pues, a contar nuestros días, para que podamos contraer un corazón sabio. Vuelve de tu ira, Adonái; ¿hasta cuándo [ha de durar Tu enojo]? Ten piedad de Tus servidores. Sácianos por la mañana con Tu bondad, entonces cantaremos y nos regocijaremos todos nuestros días. Alégranos conforme los días que nos has afligido, conforme los años en que hemos visto la adversidad. Permite que Tu obra se revele a Tus servidores, y Tu esplendor sobre sus hijos. Que el deleite de Adonái nuestro Dios esté sobre nosotros; dispón para nosotros la labor de nuestros manos; confirma la labor de nuestras manos.

8° Salmo 105

Ofreced alabanzas a Adonái, proclamad Su Nombre; haced saber Sus acciones entre los pueblos. Cantadle a Él, entonad alabanzas a Él, hablad de todas Sus maravillas. Glorificaos en Su santo Nombre; que se regocije el corazón de aquellos que buscan a Adonái. Buscad a Adonái y Su fortaleza; buscad Su rostro permanentemente. Recordad las maravillas que ha hecho, Sus milagros, y los juicios de Su boca. Descendientes de Abraham, Su servidor, hijos de Jacob, Sus elegidos: Él es Adonái nuestro Dios; Sus juicios se extienden sobre toda la tierra. El recuerda Su pacto por siempre, la palabra que Él ha ordenado a un millar de generaciones; el pacto que hizo con Abraham, y Su juramento a Isaac. Él lo estableció para Jacob como estatuto, para Israel como un pacto eterno, diciendo: "A ti daré la tierra de Canaán", la porción de vuestra herencia, cuando eran sólo unos pocos, muy pocos, y forasteros en ella. Deambularon de nación en nación, de un reino a otro pueblo. Él no permitió que alguien los dañara, y en aras de ellos reprendió a reyes: "No toquéis a Mis ungidos, ni dañéis a Mis profetas". El convocó una hambruna sobre la tierra [de Canaán]; quebró cada fuente de pan. Envió antes de ellos a un hombre [a Egipto]; José (el soñador) fue vendido como esclavo. Ellos afligieron su pie con cadenas, su alma fue puesta en el hierro; hasta que llegó el tiempo de Sus palabras, el decreto de Adonái lo purificó. El rey mandó y lo liberó, el regente de naciones lo puso libre. Lo designó amo de su casa y regente de todas sus posesiones, para encarcelar a sus príncipes a voluntad, e instruir a sus ancianos. Así, Israel vino a Egipto, y Jacob se estableció en la tierra de Cam [Egipto]. [Dios] multiplicó enormemente Su nación, y la hizo más poderosa que sus adversarios. Él torció los corazones de estos para odiar a Su nación, para complotar contra Sus servidores. [Luego] envió a Moisés, Su sirviente; y a Aharón, a quien Él había elegido. Ellos pusieron en aquellos las palabras de Sus señales, maravillas en la tierra de Cam. [Dios] envió oscuridad y oscureció, y [las señales] no desafiaron Su palabra. Transformó sus aguas en sangre, y mató sus peces. Su tierra hormigueó ranas en las cámaras de sus reyes. Él habló, y vinieron hordas de bestias salvajes, y piojos en todas sus fronteras. Convirtió sus lluvias en granizo, llameando fuego en su tierra; golpeó sus vides e higueras, partió los árboles de sus fronteras. El habló, y vino el saltamontes, langostas sin número, y consumió todo pasto en su tierra, comió la fruta de su suelo. Luego golpeó a cada primogénito en su tierra, lo primero de toda su potencia. Y Él los sacó (a los hebreos) con plata y oro, y ninguno en Sus tribus tropezó. Egipto se regocijó con su partida, pues el miedo [a Israel] se había abatido sobre ellos. Él tendió una nube para refugio, y un fuego para iluminar la noche. [Israel] pidió, y [Dios] trajo codornices, y con el pan del cielo [maná] Él los satisfizo. Abrió una roca y fluyeron aguas; corrieron por sitios secos como un río, pues recordó Su santa palabra a Abraham, Su servidor. Sacó a Su nación con júbilo; a Sus elegidos, con canción. Les dio las tierras de naciones, y ellos heredaron la labor de pueblos, para que puedan guardar Sus estatutos y observar Sus leyes. ¡Alabad a Dios!

9° Salmo 137

Junto a los ríos de Babilonia, allí nos sentamos y lloramos al recordar a Tzión. Allí, sobre los sauces colgamos nuestras arpas. Pues allí nuestros captores nos exigieron canciones, y aquellos que se mofaron de nosotros, regocijándose, [diciendo,] "Cantad para nosotros de las canciones de Tzión". ¿Cómo hemos de cantar la canción de Adonái sobre suelo extraño? Si te olvidare, Jerusalén, que mi mano derecha olvide su destreza. ¡Que mi lengua se adhiera a mi paladar sino te recordare, si no he de traer a la mente a Jerusalén durante mi mayor alegría! Recuerda, Adonái, en contra de los edomitas, en el día de la destrucción de Jerusalén, cuando dijeron: "¡Arrasadla, arrasadla hasta sus mismos cimientos!" Oh Babilonia, destinada a ser desolada, dichoso Aquel que te retribuya por lo que nos has infligido. Dichoso Aquel que tome y estrelle a tus infantes contra el peñasco.

10° Salmo 150

Alabad a Dios. Alabad a Dios en Su santidad, alabadlo en el firmamento de Su poder. Alabadlo por Sus poderosos actos; alabadlo conforme a Su abundante grandeza. Alabadlo con el son del shofar (corneta hecha con cuerno de carnero); alabadlo con arpa y lira. Alabadlo con pandero y danza; alabadlo con instrumentos de cuerda y flauta. Alabadlo con platillos resonantes; alabadlo con platillos altisonantes. Que todo ser que tiene alma alabe a Dios. ¡Alabad a Dios!

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