
Oraciones para la COMBATIR La Brujería
Los Salmos son un a colección de alabanzas, DECRETOS y súplicas al Creador, en su mayoría hechas por El Rey David, los hijos de Kóraj y Moisés. Hemos rescatado la traducción más fiel en cuanto a ideas y palabras de su idioma original al español, para que puedas utilizarlas.
IMPORTANTE: La mejor hora para recitar los salmos es durante la luz del día o pocas horas antes del amanecer, después de haberse lavado las manos. Los nombres de DIOS aquí expresados son sagrados y no deben de ser mencionados fuera de las oraciones
Salmo 115
No por nosotros, Adonái, no por nosotros, sino en aras de Tu Nombre, concede gloria, a causa de Tu bondad y de Tu verdad. ¿Por qué han de decir las naciones: "Dónde está su Dios?" Sí, nuestro Dios en el cielo, cuanto Él desea, Él hace. Los ídolos de ellos son de plata y oro, producto de las manos humanas. Tienen boca, mas no pueden hablar; tienen ojos, mas no pueden ver; tienen oídos, mas no pueden oír; tienen nariz, mas no pueden oler; sus manos no pueden tocar; sus pies no pueden caminar; no producen sonido en su garganta. Aquellos que los hacen serán como ellos al igual que todos los que depositan su fe en ellos. Israel, confía en Adonái; Él es su ayuda y su escudo. Casa de Aharón, confía en Adonái; Él es su ayuda y su escudo. Los que teméis (reverencian) a Adonái, confiad en Adonái; Él es su ayuda y su escudo. Adonái, que siempre nos tiene presente, que Él bendiga: Que Él bendiga la Casa de Israel; que Él bendiga la casa de Aharón; que Él bendiga a todos aquellos que temen a Adonái, a los pequeños como a los grandes. Que Adonái incremente [la bendición] sobre vosotros, sobre vosotros y vuestros hijos. Benditos sois por Adonái, Hacedor del cielo y la tierra. Los cielos son los cielos de Adonái, mas la tierra Él la dio a los hijos del hombre. Los muertos no pueden alabar a Dios, ni tampoco alguno de los que descienden al silencio [de la tumba]. Y nosotros bendeciremos a Dios desde ahora y por toda la eternidad. Alabad a Dios.
Salmo 135
Alabad a Dios. Alabad el Nombre de Adonái; ofreced alabanzas, vosotros, servidores de Adonái que os halláis en la Casa de Adonái, en los atrios de la Casa de nuestro Dios. Alabad a Dios porque Adonái es bueno; cantad a Su Nombre, porque Él es grato. Porque Dios ha elegido a Jacob para Sí, a Israel como Su preciado tesoro. Porque yo sé que Adonái es grande, nuestro Amo es más grande que todos los seres excelsos. Todo lo que Adonái deseó, lo ha hecho, en los cielos y en la tierra, en los mares y sobre todos los abismos. Él eleva las brumas desde los confines de la tierra; hace relámpagos para la lluvia; extrae el viento desde Sus bóvedas. Fue Él quien golpeó a los primogénitos de Egipto, desde hombre hasta bestia. Él envió señales y prodigios en medio de Egipto, sobre el Faraón y todos sus siervos. Fue Él quien golpeó muchas naciones y mató reyes poderosos: a Sijón, rey de los amoritas, a Og, rey de Bashán, y a todos los reinos de Canaán. Y Él dio las tierras de ellos como herencia. Una herencia a Su pueblo Israel. Adonái, Tu Nombre es eterno; Adonái, el recuerdo de Ti es a través de todas las generaciones. En efecto, Adonái juzgará en beneficio de Su pueblo, y tendrá compasión de Sus servidores. Los ídolos de los pueblos son plata y oro, producto de las manos de los hombres. [Sus ídolos] tienen boca, mas no pueden hablar; tienen ojos, mas no pueden ver; tienen oídos, mas no pueden oír; ni hay aliento en su boca. Aquellos que los hacen se volverán como ellos al igual que todos los que confían en ellos. Casa de Israel, bendecid a Adonái; Casa de Aharón, bendecid a Adonái; Casa de Leví, bendecid a Adonái; vosotros que teméis a Adonái, bendecid a Adonái. Bendito es Adonái desde Tzión, que mora en Jerusalén, alabad a Dios.
Salmo 28
De David: Adonái, a Ti clamo, tu eres mi Roca, no enmudezcas por mí. Si Te me muestras indiferente, yo sería igual que aquellos que descendieron a la tumba. Oye el sonido de mi súplica cuando Te imploro ayuda, cuando alzo mis manos hacia Tu sagrado Santuario. No me atraigas a los perversos y a aquellos que cometen delitos. Aquellos que hablan pacíficamente con sus semejantes mientras el mal albergan en sus corazones. Dales de acuerdo a sus actos y conforme el mal de su maldad; según sus obras dales, devuélveles retribución. Pues ellos no comprenden las acciones de Adonái ni Su obra. Que los destruya y no los reconstruya. Bendito sea Adonái, pues oyó la voz de mi súplica. Adonái es mi fortaleza y mi escudo; mi corazón confía en Él. Fui asistido y mi corazón se regocijó, con mi canto Le agradezco. Adonái es fuerza para ellos. Él es la fortaleza de salvación para Su ungido. Salva a Tu pueblo, y bendice a Tu patrimonio; guárdalo y ensálzalo para siempre.
Salmo 23
Un Salmo por David: Adonái es mi pastor, nada me ha de faltar. En verdes praderas me hace recostar; me conduce junto a aguas tranquilas. El revive mi alma; me guía por sendas de rectitud en aras de Su Nombre. Aún si anduviere yo por el valle de la sombra de la muerte, no temeré mal alguno, porque Tú estás conmigo; Tu vara y Tu cayado, ellos me consolarán. Tú prepararás una mesa para mí ante mis enemigos; has ungido mi cabeza con aceite; mi copa está colmada. Sólo bondad y misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y yo he de morar en la Casa de Adonái por muchos largos años.
Salmo 91
Tú que moras en el refugio del Altísimo, que permaneces a la sombra del Omnipotente, yo [te] digo de Adonái que es mi refugio y mi fortaleza, mi Dios en quien confío, que Él te salvará de la trampa cazadora, de la peste que destruye. Con Sus alas te cubrirá, bajo Sus alas hallarás refugio; Su verdad es escudo y armadura. No temerás el miedo nocturno, ni la saeta que vuela de día, ni la peste que ronda en las tinieblas, ni la destrucción que asola a mediodía. Pueden caer a tu lado [izquierdo] mil, y diez mil a tu diestra, mas a ti no se acercarán. Basta con que mires con tus ojos, y verás la retribución de los inicuos. Por cuanto tú [has dicho,] "Adonái es mi refugio", y has hecho del Altísimo tu asilo, no te sucederá mal alguno, ni plaga se acercará a tu tienda. Pues Él encomendará a Sus ángeles, para cuidarte en todas tus sendas. Ellos te llevarán en sus manos, no sea que dañes tu pie con una piedra. Pisarás al león y a la víbora; pisotearás al leoncillo y a la serpiente. Por cuanto él Me desea, Yo lo liberaré; Yo lo fortaleceré por cuanto él conoce Mi Nombre. Cuando clame por Mí, Yo le responderé; con él estoy en la aflicción, Yo lo libraré y lo honraré. De larga vida lo colmaré y le mostraré Mi salvación.