
IMPORTANTE: La mejor hora para recitar los salmos es durante la luz del día o pocas horas antes del amanecer, después de haberse lavado las manos. Los nombres de DIOS aquí expresados son sagrados y no deben de ser mencionados fuera de las oraciones
Oraciones para el Dinero
Los Salmos son un a colección de alabanzas, DECRETOS y súplicas al Creador, en su mayoría hechas por El Rey David, los hijos de Kóraj y Moisés. Hemos rescatado la traducción más fiel en cuanto a ideas y palabras de su idioma original al español, para que puedas utilizarlas.
Salmo 114
Cuando Israel salió de Egipto, la Casa de Jacob de un pueblo de lengua extranjera, Judá se convirtió en Su [pueblo] sagrado, Israel, Su dominio. El mar vio y huyó, el Jordán se volvió hacia atrás. Las montañas saltaron cual carneros, las colinas cual corderos jóvenes. ¿Qué te sucede, mar, que huyes; Jordán, que te vuelves hacia atrás; montañas, que saltáis como carneros; colinas, como corderos jóvenes? [Lo hacemos] ente el Amo, el Creador de la tierra, ante el Dios de Jacob, que transforma la peña en un estanque de agua, el pedernal en un manantial de agua.
Salmo 57
Para el Director del Coro, una súplica para ser salvado de la destrucción, por David, un Salmo apreciado como el oro, cuando huyó de Saúl, en la cueva. Favoréceme, Dios, favoréceme, pues mi alma se refugió en Ti. A la sombra de Tus alas me refugiaré hasta que pase la traición. Clamo al Todo Poderoso, supremamente sublime, al Dios que hace para mí. El enviará del cielo y me salvará de la desgracia de aquellos que desean engullirme, eternamente. Dios enviará Su bondad y Su verdad. Mi alma está entre leones; estoy con hombres irascibles, personas cuyos dientes son lanzas y flechas, y cuya lengua es una espada afilada. Sé exaltado encima de los cielos, oh Todo Poderoso, sobre toda la tierra esté Tu gloria. Ellos preparan una red para mis pasos, mi alma es encorvada, cavaron una fosa delante de mí, ellos caerán en ella, eternamente. Mi corazón firme está, oh Todo Poderoso; mi corazón está imperturbable; cantaré y haré música. Despierta, alma mía, despierta, con arpa y lira; despertaré el alba. Te agradeceré dentro de los pueblos, Adonái, cantaré a Ti entre las naciones, Pues grande hasta los cielos es Tu benevolencia y hasta las alturas superiores está Tu verdad. Sé exaltado encima de los cielos, oh Todo Poderoso, esté Tu gloria encima de toda la tierra.
Salmo 145
Un Salmo de alabanza [pronunciado] por David: Te exaltaré, mi Dios el Rey, y bendeciré Tu Nombre para siempre. Diariamente Te bendeciré, y alabaré Tu Nombre para siempre. Grande es Adonái y sumamente ensalzado, y no hay limite a Su grandeza. Una generación a otra loará Tus obras, y el poderío de Tus acciones narrarán. Hablaré del resplandor de Tu gloriosa majestad y de Tus prodigiosos hechos. Ellos proclamarán el poderío de Tus actos imponentes, y yo he de contar Tu grandeza. Ellos expresarán el recuerdo de Tu abundante bondad, y cantarán acerca de Tu rectitud. Benigno y gracioso es Adonái, lento para la ira y de inmensa bondad. Adonái es bueno para con todos, y Sus misericordias se extienden sobre todas Sus obras. Adonái, todas Tus obras Te agradecerán y Tus piadosos Te bendecirán. Ellos declararán la gloria de Tu reino y acerca de Tu fuerza hablarán. Para dar a conocer a la humanidad Sus poderosos actos y la gloriosa majestad de Su reino. Tu reinado es reinado sobre todos los mundos y Tu dominio es en todas las generaciones. Sostiene Adonái a todos los que caen y endereza a todos los encorvados. Los ojos de todos miran expectantes hacia Ti, y Tú les das su sustento a su debido momento. Abres Tu mano y satisfaces el deseo de todo lo viviente. Justo es Adonái en todas Sus sendas y benévolo en todas Sus acciones. Próximo está Adonái a todos quienes Lo llaman, a todos quienes Lo llaman en verdad. El cumple el deseo de quienes Le temen, sus clamores oye y los salva. Adonái cuida de todos quienes Lo aman y a todos los malvados destruirá. Mi boca expresará la alabanza de Adonái y que toda carne bendiga Su santo Nombre para siempre.
Salmo 41
Para el Director del Coro, un Salmo de David. Dichoso aquel que cuida sabiamente del menesteroso. [Por lo tanto,] en el día de calamidad, Adonái lo salvará. Adonái lo preservará y mantendrá vivo; dichoso será en la tierra, Él no lo entregará a merced de sus adversarios. Adonái lo fortalecerá en el lecho de enfermedad; todas sus dolencias se conmutarán [para bien] durante su enfermedad. En cuanto a mí, dije: "¡Adonái, apiádate de mí! ¡Cura mi alma, pese a que pequé contra Ti!" Mis adversarios hablan mal de mí; [dicen:] "¿Cuándo morirá, y su nombre perecerá?" Si [uno de ellos] viene a verme, habla [conmigo] hipocresía. En su corazón reúne información maliciosa; al salir, ¡entonces hablan [de mí]! Todos mis enemigos murmuran en conjunto acerca de mí, en mi contra maquinan hacerme daño. [Dicen:] "¡El resultado de su malicia se derrama en su interior! Una vez que cayó enfermo, ¡que no se levante más!" Incluso mi aliado en quien confié, que come mi pan, hizo abundar en mi contra a los acechadores. Mas Tú, Adonái, ¡apiádate de mí y álzame [de mi enfermedad]! Entonces les retribuiré [su merecido a mis enemigos]. Con esto sabré que Te satisfaces conmigo, que [no permitirás que] mi adversario cante victoria sobre mí. Yo, por mi candor, Tú me sostuviste y me alzaste [saludablemente] erguido ante Ti para siempre. Bendito sea Adonái, el Dios de Israel, desde [la creación de] el mundo hasta [las generaciones de] el Mundo [Venidero]. ¡Amén y Amén!
Salmo 94
Adonái es un Dios de retribución; ¡Todo Poderos de retribución, manifiéstate! Enaltécete, Juez de la tierra; retribuye su recompensa a los soberbios. ¿Hasta cuándo los inicuos han, Adonái, hasta cuándo han los inicuos de alegrarse? Constantemente hablan con insolencia; todos los inicuos actúan con arrogancia. Tu pueblo, Adonái, aplastan, y Tu patrimonio oprimen. Matan a la viuda y al forastero, y asesinan a los huérfanos. Y dicen: "Dios no ve, el Dios de Jacob no percibe". Comprended, insensatos del pueblo; necios ¿cuándo os tornaréis sabios? ¿Acaso Quien implanta el oído no oirá? ¿Quién forma el ojo no verá? ¿Quién castiga a las naciones, no ha de castigar? ¿Quién imparte conocimiento al hombre [no sabrá]? Adonái conoce los pensamientos del hombre, que son vanidad. Dichoso el hombre a quien Tú castigas, Dios, y en Tu Torá lo instruyes, dándole tranquilidad en días de adversidad, hasta que sea cavado el hoyo para el malvado. Porque no abandonará Adonái a Su pueblo, ni dejará a Su patrimonio. Pues el juicio volverá a ser coherente con la justicia, y todos los rectos de corazón irán tras él. ¿Quién se levantaría por mí contra los malvados, quién se erguiría por mí contra los inicuos? Si Adonái no me hubiese ayudado, en breve mi alma habría habitado en el silencio [de la tumba]. Cuando yo pensé que mi pie resbalaba, Tu bondad, Adonái, me sostuvo. Cuando mis [preocupados] pensamientos se multiplican dentro de mí, Tu consuelo alegra mi alma. ¿Acaso se asociará el Trono con destructores, que fraguan la perversidad y la ponen sobre tu ley? Se juntan contra la vida del justo, y condenan la sangre inocente. Adonái ha sido mi baluarte; mi Dios, la fuerza de mi refugio. Él volverá la violencia de ellos en su contra y los destruirá con su propia maldad; Adonái nuestro Dios los destruirá.
Salmo 112
Alabad a Dios. Dichoso el hombre que teme a Adonái, que inmensamente anhela Sus mandamientos. Su descendencia será poderosa sobre la tierra; será bendecido con una generación recta. La fortuna y la riqueza acudirán a su hogar, y su rectitud perdura por siempre. La luz brilla para los rectos, incluso en la oscuridad, [pues Él es un Dios] graciable, misericordioso y justo. El hombre bueno da prestado con gracia, y mide sus propios asuntos con rectitud. Jamás vacilará; de eterno recuerdo gozará el justo. No temerá noticias malas; su corazón es firme, confiando en Adonái. Su corazón se fía [de Dios]; no sentirá temor; finalmente, verá [la caída de] sus opresores. Ha distribuido [su riqueza], dando al necesitado. Su rectitud perdura por siempre; su cuerno (fuerza) se mantendrá alzado en honor. El malvado lo verá y se enfurecerá; rechinará sus dientes y se derretirá. El apetito de los malvados sucumbirá.